29 marzo, 2011

Tu

Tu vaivén me desespera. Rodando por esas calles, que quisiera hacer mías para jamás dejar de mirarte. Proteger de cada peligro que te aceche, incluso, robar tus ojos para que la luz no te lastime. Quisiera encontrar las palabras perfectas, para hacerte volar, tomar tus pensamientos y hacerlos míos. Acariciar cada centímetro de tu espalda. Dominar suavemente tus palabras. Enloquecer tu boca, jugando con la mía. Tus desvelos, hacerlos míos, también. Tus manos en las mías, cubriendo tu sudor. Curar tus heridas. Besar tus golpes, suavemente, curar, tus malestares. Imaginar más allá de las estrellas. Dibujar unas escaleras que nos lleven a la Luna, y en ella, ver pasar el tiempo. Tener el infinito en nuestras manos. Vivirlo juntos. Aprender a amar. Y amarnos.
Perdón, he soñado contigo. Ahora puedes fingir que estás conmigo. Puedes fingir que sentimos lo mismo. Yo mañana, soñaré que lo demuestras. Calla. No quiero que sigas enterrando astillas de voz. Quería que sacaras las que ya estaban ahí. Que tomaras un poco de alcohol, y sanaras mis heridas. Tu lo bebiste, antes, muy poco antes, de marcharte. Tu vivirás eternamente, yo te mantendré vivo. Nada llenará tu vacío, tan solo. Te regalo la mitad de mi energía. Para que sigas presente. Por que la otra parte, se fue con tu cuerpo. Sí, para poder protegerte.