20 abril, 2011

De Pink Floyd y otras historias.

La mayor parte del tiempo, estoy imaginando como sería la vida con él y un par de segundos bastan para que una sonrisa abarque mi rostro. Es complicado de imaginar, pues siempre he pensado que sus piernas son tan largas como sus deseos. Que sus ojos brillan como un par de celos al concluir el día. Que su espalda, conforma una carretera que me invita a pecar. Sus labios son ese colchón donde puedo perderme en un millón de húmedos sueños cumplidos.

Recuerdo cuando apareciste en mi camino, tu avatar que me invitaba a aceptar esa indiferente solicitud de amistad. La primer impresión que tuve de ti, ya llevaba a Pink Floyd por segundo nombre, recuerdo el color negro de tu playera, igual que la soledad que ambos vivíamos.
Qué decir de la primer conversación contigo. Fría, como todas las siguientes. Y tu indiferencia, y la mía, seguía ahí.
 ¿Cuando me di cuenta que superaste por kilómetros la atracción, que sentí alguna vez por tu mejor amigo? Qué ironía, la misma que me alejo de él. Y quizá, la que te mantuvo ahí.

Recuerdo vagamente la hora de nuestra primer cita, aquella donde los nervios me comían. Cambiarme de ropa un millón de veces. Muy fresa, muy pandro, muy "esto", muy "todo", me parecía. Decidí vestirme simple y sencillamente como soy. Y así fue. Recuerdo cuando aquel vagón se detenía. Quería correr y regresar. Quería morderme las uñas, quería huir de ahí, quería que fuera perfecto, y yo también para él.
Nuestro primer contacto físico, fue esa patada que le decía, "estoy aquí" mírame y después deja de hacerlo. Estaba sentado y el escenario incluía mis pómulos rojos. Su sonrisa, lo primero que recuerdo, sus ojos, y la ligera idea de los míos, estando frente a él. Bastó un Boing de fresa, media cajetilla de Marlboro , una apasionante historia sobre Pink Floyd, para estar segura, y ansiosa, de escribir muchísimas páginas de mi vida, con él.

Y después de un millón de besos, caricias, y atormentar mis pezones, enamorando mi alma. Estamos aquí. Y sigo desesperada y enloquecidamente enamorada de él.