En esta ocasión, les contaré una historia.
No sabe correr, pero sabe viajar.
Los Domingos por la mañana, se teclea y ya.
Está escrita en cursiva y parece dormitar.
Tiene dos ojos como las diéresis de un desagüe.
Y se pone a brincar puentesitos como Daniela ama sin parar.
Y se pone a brincar puentesitos como Daniela ama sin parar.
Esta historia llora y ya. Aveces bebe y termina di-vi-di-da.
Tiene un par de sílabas que mandan sin cesar.
Tiene un par de sílabas que mandan sin cesar.
Cuenta cuentos y fábulas, solo para que al final, una moraleja te puede dejar.
Usa rimas y rompe telares. Tiene un diptongo de quién no se puede separar.
La acentuación entre vocales, es algo, que no está dispuesta a evitar.
Esta historia; ríe en una vocal.
Y su última letra comienza a devorar.
El siguiente enunciado principal.
Y su última letra comienza a devorar.
El siguiente enunciado principal.
La métrica llega de pronto, en doce saltos y ya.
Si no entiendes el nombre de esta historia, puedes comenzar. Escribir y borrar, un millón de veces más.