Olvidé las primeras notas de mi canción que como buen instrumento y musa; el amor se apoderó de la montaña. Que a su vez, borró la visibilidad del horizonte, quien como todo un hombre, permaneció ahí, sin moverse y con un desdén, del que nunca me voy a olvidar.
Las mentas se agotaron y el tabaco se encendió. El agua no pudo caber un segundo más en mi boca y se derramó.