He sido mujer más de una vez y me han arrebatado las tetas en otras tantas.
He sido mujer al despertar, con las piernas chorreando de insalubridad.
He sido mujer por varios años, con la idea de crecer y procrear.
He sido mujer por la mañana, con el vaso de leche derramado en la cama.
He sido mujer a mediodía, con la lista de responsabilidades invadidas.
He sido mujer con los pies en la cabeza, la desdicha de un cuerpo con hambre de aventura.
He sido mujer con los pies en tus mejillas, y el cuerpo pálido en espera de tu aliento.
He sido mujer desde las uñas a los sueños, de quien no se toma el tiempo tan en serio.
He sido mujer desde el infierno, que deshice el calendario y he corrido en contra de ello.
He sido mujer antes que Dios, lo parí y lo eduqué para verlo pecar con todo el corazón.
He sido mujer antes de Judas y yo nunca enseñé sobre traición.
He sido mujer entre los juegos, la trampa ignorada de un niño sin recuerdos.
He sido tantas veces mujer, que ni el diablo joven o viejo, sabrá de mi hazaña.
Dios mismo sabe los errores inusuales que no a diario se comentan, de los secretos
que guardé, porque su madre soy y en el infierno me encerré.
Elegí la vida eterna que la sabiduría utópica, yo conocí antes que él, las estrellas,
las arranqué, las puse en mis pechos y aquel hombre erecto los devoró rápidamente.
Sus labios me mamaron, sus dedos me dedearon y su miembro me penetró sin preguntar.
"-¡María, María, que coño tan perfecto! Y tus pechos suavecitos como nubes y pezón de estrella. Recibe en tus entrañas al hijo de Dios."