No sé que tan lejos te encuentres, tal vez has sido impreso en mi retina.
Quizá en un par de noches, me permitas sentir lo profundo de tu cuerpo.
Me gustaría pensar, en la idea de cubrir tu fuego en mi leña.
Saborear tus rincones, con la seguridad de nunca abastecer mis ganas.
Indignar tu silueta y evaporar tus pudores.
Incrustar mi lengua blanda en lo duro de tu nombre.
Debe ser tiempo de imaginarte, ser fiel testigo de mi espera.
Apresurar tu llegada malgastando mi entrepierna.
Abasteciendo mis tristezas
en lo hondo de tu ausencia.