25 agosto, 2016

The beginning

Hoy regresé, y como todo buen regreso tengo las manos entumecidas.
No sé escribir, no sé cosas que se supone debería saber. Y es porque no quiero
He recordado cuando Luis me dijo que no sabía que sería de mi si no existiera Twitter.
¿Así me veía? Que tan poquito debes reflejar para que tu vida la salve twitter.

En fin, entiendo que nunca he sido perfecta. Entiendo que la vida nunca me ha salido como yo hubiese querido, pero tampoco creo que sea una tragedia.
Y digo, la trágica soy yo. Y a comparación de quienes son "alguien" en esta vida, quizá si lo sea.
Pero no soy lo suficientemente depresiva como para ser yo quien me mande a la tumba. Nunca será, nunca pasará y es de las pocas cosas que me puedo jurar consciente.

Hoy regresé, y mi corazón está triste. Está tan roto como el primer día. A veces se junta con pedazos mal cortados de cinta de aislar, de esa que aleja la electricidad, pero que nunca es suficiente para detener la hemorragia tan profunda de mi corazón.

Hoy regresé y es probable que no me vaya. O quien sabe, es  un mes de celebración. Y como toda buena poeta (que no soy) sólo fluyen mis sentimientos cuando el dolor es la gasolina.
A diferencia de las otras veces, no me importa en lo más mínimo la coherencia, la poesía. No elegiré las palabras con tal detenimiento como elijo mi ropa de la escuela, como antes, simplemente quiero desahogarme y aunque seguiré siendo la chica que nunca nadie lee, estaré más tranquila después de hacerlo. Porque sí, Luis tenía razón. No sé que ha sido de mí todos estos años sin twitter.

Y la verdad si sé. Y al mismo tiempo no.

¿Les gustaría a mis amigos del cibermundo que les contara mi verdad? ¿Les gustaría que les revelara los secretos más profundos que me han sido revelados en todos éstos años de ausencia?
Este espacio, lo considero el último de los rincones secretos de internet. Amaba cuando podía expresarme libremente sin que nadie supiera más que dos o tres mentes que siempre tenían una respuesta inteligente a mis preguntas absurdas. Y hoy en día, toda esta basura publicitaria ha matado mis indicios creativos en el medio cibernético.
No sé si algunos estén de acuerdo conmigo pero los que iniciamos en internet, lo hicimos buscando una salida continua e imperecedera de espacios creativos, de expresión, de desahogo de todo lo que veíamos en el mundo exterior que no nos parecía cuerdo, racional y mucho menos coherente.
Y eso era, así funcionaba, No era twitter, era un verdadero estímulo creativo. En fin, esto quedó en el pasado y claramente tuve que buscar nuevas alternativas para esconder mis atributos intelectuales, asociales y difusos.

Dejé un poco que la vida me llevara como la marea a la arena, y sin discutir mucho accedí a ser una pieza del rompecabezas que es la vida. Llegué a terrenos inexplorados y comprobé la hipótesis que el medio define al individuo. Este mar me llevó a la realidad casi especulada sobre alguien como yo. Y lo permití, me uní, me cristalicé en uno con la vida. Y extrañamente ahí encontré felicidad. A mi camino llegaron expresiones como: "Para los mayas uno ya tiene su camino trazado, un destino, una orden divina, si tú te niegas a seguir esta orden prepárate para seguir el camino más tortuoso que conozcas; (claramente) el tuyo". Y cosas así. Hasta ahora no sé si tengan razón. Me reconocí en la historia de mis antepasados, me reconocí en mi dolor, en el de mis días muertos, pero de eso, si me lo permiten, les hablaré más adelante.

Es una sensación  muy extraña e inexplicable el sentirte parte de un destino mágico y previsto, escrito por quién sabe quién, que si bien te va es Dios, y si no.. bueno no lo sé.
Es como sentirte parte de un cuerpo humano, pero ser el páncreas, (LOL) Es sentirte con todo el poder del universo, pero no poder usarlo. Es estar en Hogwarts pero ser un squib. En fin, esta primer etapa la llamaré: La primera verdad. Y lo digo así, porque mis sentidos se despertaron. Empezaron a existir por cuenta propia y experimenté de pronto la sensación de cientos de miles de nervios atravesando mi espina dorsal.
No faltó el pan, la bebida, los amigos, las largas noches de Luna, vi más que nunca las estrellas, sentí más que nunca el frío, tuve tierra seca entre los dedos de mis manos, exhalé profundamente en más de una ocasión. Me sentí acompañada, me cobijé entre los brazos de la tierra, y saboreé la bondad más inesperada del ser humano.
Le diría a Octavio Paz que trascendí mi soledad. Renuncié a todo lo que era (o creía ser) y me lancé a un espacio que seduciría mi corazón para atraparme y no soltarme. El pantano más obscuro me enseñaría la cara más amable. Un conjunto de solitarios (o no) traducirían las expresiones de mi rostro, y con la naturalidad de una madre saciarían mi soledad.
Abandoné sin saber lo que tenía y firmé un tratado del que no habría vuelta atrás.

Después de esta aventura llena de satisfacciones confusas, de una tranquilidad abstracta y una sensación de poder y adrenalina; mi corazón estaba en paz.
No necesitaba nada, tenía los problemas casuales de la adolescencia pero en general una tranquilidad casi falsa albergaba cada uno de mis sentidos.
Y entonces después de probar las mieles del destino, de la pertenencia, de la unidad... como la noche con los primeros rayos de sol; desapareció. Se fue, se acabó, tan difusa como una pantalla de humo grisáceo frente a los ojos deslumbrados por el sol de mediodía. Cuando estaba a punto de tocarla, como una burbuja de jabón se destruyó en más de mil pedazos. Los rayos de Sol emanaron cristales luminosos que no conocía, que estaban debajo de esa pantalla casi vívida. Al acercarme lo suficiente pude verme en la orilla de un estanque, mirando mi silueta con vehemencia mientras casi caía a un abismo, tan profundo como las ansias de una adolescente queriendo descubrirse viviendo y no soñando.
En cuanto puse mi mano sobre mi reflejo, la burbuja se rompió y la luz se convirtió en obscuridad. Y entonces así, y sólo así, lo que había velado mi sueño, lo que me había refugiado de la penosa y perversa realidad se había escapado de mis huellas dactilares. En un abrir y cerrar de ojos, mi corazón volvió a romperse. Esta vez el responsable no tenía cara de hombre, pero se parecía mucho.
Tan apasionante y tan viril, tan poderoso y tan protector. Tan fuerte y tan universal, casi cubría por completo el tamaño de mi alma, pude sentirlo. Pero también tan volátil y tan difuso como la brisa que trae el mar a la ciudad.

Esta es la primer parte de la historia de alguien que siempre vivirá escondida. Porque ustedes, la sociedad, son el extremismo de mi Ana Frank. Ustedes a quienes culparé con historia pasada, presente y futura, son el exterminador de mi espíritu creativo. Y deben saberlo...

Una vez más la chica de los casi veintiún años, a punto de revelar los más grandes secretos de mi vida. A nadie. A todos. Hoy y para siempre.

28 junio, 2014

Del Universo y otras historias.

Dicen por ahí, que al final de cuentas nunca hubo un ayer, ni un hoy y mucho menos un mañana. Si no, únicamente e s t o. Como sea que se llame, como sea que sea. 

Lo siento, apenas lo estoy comprendiendo, como el hecho de estar aquí, en la mitad de este sueño al que vine a parar. Perdonando y guardando rencores al mismo tiempo porque no pedí estar aquí y..
1. Nunca podré perdonar a lo que sea que me hizo despertar aquí.
2. Agradecer y perdonar a lo que sea que me haya hecho estar aquí maldiciendo.

El caso es que, nunca sé quien soy, porque dicen que es egoísta ser uno quien se invente sus propias historias y lo más razonable es ponerte en el juicio de los demás para saberlo, pero... ¿quiénes son los demás? 
Como sea; i only want be a Barbie girl. La verdad. ¿para qué les miento? 
Aunque claro que sí, también me duele todo lo demás, todo lo que callo y lo que digo y lo que imagino. Pero no tanto como no poder ser perfecta. ¿Qué tiene de malo o bueno la perfección? ¿qué es la perfección?(Espero descubrirlo en el transcurso de esta verborrea. O no.)

El caso es que sí. El término fracaso lo conocí hace poco. Yo nunca había perdido, yo siempre ganaba. Y no hablo del hecho de perder (o no tener nunca) un padre, un hijo, un proyecto, una idea, un recuerdo. Si no más bien del nunca ver el lado obscuro de la Luna, si no siempre la luz, aquella que en muchas ocasiones fue lo único que poseía. La sensación de que aquel astro me perseguía, y que bajo cualquier circunstancia, si miraba al cielo y ella estaba ahí; yo estaba a salvo.
No me arrepiento de conocerlo, creo que me faltaba saber un poco del infierno, de la obscuridad, de los agujeros negros, del ocaso, del anochecer sin luz, del destierro. Creí que al saberlo, la vida tendría algún sentido, 'poseer' en el más estricto sentido de la palabra tendría un sentido claramente material. Pero no. No lo tuvo, todo lo perdió. Y culpé y culpé todo lo que me rodeaba. Como cuando alguien muere y me imagino que esa alma se impregna en lo más cercano a él en donde quepa. Como fotones de luz que viajan y viajan a través de la atmósfera hasta alcanzar el punto máximo donde yacerá intacto por toda la eternidad.

Es claro que la duda existencial del yo mismo, me ha llevado por un largo camino sin final, a un limbo incandecente pero cómodamente seguro. A Freud, a Nietzche, a Judas Iscariote, al Principito, a Pink Floyd, a mi niñez, a mi adolescencia, a mi desconocida y dolorosa juventud, al mañana, al hoy, al instante en que Albert Einstein descubrió la teoría de la relatividad, al ceceache, a Dios, a todo concepto claro e inconcluso que encontré. Lo cual, son historias, historias que me conforman y que he ido descubriendo más allá de la violencia intrafamiliar de mi infancia, que al abandono, que al término de mis estudios de nivel medio superior. Más allá de lo comprensible, más descriptivo que mis emociones, más ajeno y más cercano a mí, a este cuerpo material compuesto por unos cuántos elementos, a este psique formulado por ideas necias y cerradas, abiertas y violadas, a la idea sobreexplotada de "ser mujer", a las divisiones mentales entre mi historia y la historia de los demás. 
Lo único que sé, es que yo mismo, no existe, no es, no hay, no puede, porque... tú no eres, tú soy yo y yo tú. In lak' ech; debe ser siempre algo más que "tu eres yo y yo soy tú", sólo que no podemos comprenderlo, porque justo a la mitad de tú y yo hay algo impercetible, invisible e intangible; Dios.
Y es lo que nos hace, hizo y hará estar aquí, en donde sea que estemos, en la idea que tenemos de esto, que compartimos, que se ha hecho un secreto a voces y que a veces necesita un poco de Lsd para salir. O no. O sí.
Que estar sin estar, tiene sentido. Y que mi estar te necesita para ser. Y que ojalá algún día te acuerdes de mí, por que la perfección será alcanzada cuando sea. Y no sea lo que creo ser, si no ser tú, nacer en ti, vivir en ti, morir en ti. Expresar en el sentido más justo de la palabra el don divino que Dios nos heredó al existir; las ideas. Ser la idea que atraviese tu sinapsis, tu DNA, el Hierro de tu sangre, el agua en cada una de tus mitocondrías. El amor; en la última y penúltima forma de sentirse. En oxitocina convertida en pieles erizadas, en ojos humectados y parpadeantes pupilas dilatadas, en sudor, en saliva, en placer.

Te amo para siempre, porque tú; cada habitante, cada ser, cada mineral, cada compuesto que conforma mi universo, eres yo y la perfección que busco, y los recuerdos que me conforman y es todo que necesito para ser, para expresar, para estar. 





10 junio, 2014

Voz.

Lo último en olvidar es la voz.
La voz es el aliento, es la salida, si los ojos son la entrada, la voz es el marco de impresión.

No sé cuanto tiempo pasó desde que mi voz cambió, llega con la pubertad decían, yo jamás lo noté. Y para ser precisa, nadie nunca lo notó. Los cambios se perciben mediante las diferencias, a las ausencias de algo, al patrón anterior, al tiempo de espera y al resultado final.
Y no es porque no me escucharan hablar, si no todo lo contrario. Hablé y hablé y hablé, por los codos no, por la boca. Y soy tan precisa, que mis palabras son como caminos exactos y diseñados para crear la sinapsis necesaria para que ninguno nunca me olvide.

Soy esa boca vertiginosa que necesita un poco de fricción, que se vuelve eso mismo y es tanta y tan cruda fricción que termina por volverse el más líquido lubricante de palabras del mundo.
Mi mundo, ese mundo enfermizo y contagioso de ideas brillantes, crueles pero brillantes, blancas y negras.
El blanco más luminoso y el negro tan negro de ese que brilla.

No sé cuando cambió mi voz, yo creo que sigue siendo la misma, la conozco tan bien que sigue siendo la misma, pero no. A veces descubro matices nuevos, matices que sollozan chillantes, sí, chillantes, como mi típico tonito de queja, burla y sarcasmo. jojo sólo que ahora, las palabras son diferentes.
No sé si el accidente gramatical haga diferir la voz. Y la voz las palabras, o las palabras el aliento. No lo sé.
Sólo no me di cuenta que pasara.

Hoy sí, a veces.

Y me doy cuenta por mis ojos, por mis oídos que mi voz es diferente, pero no las palabras, y sí los accidentes gramaticales.
¿Madurar? Eso es de frutas, eso qué. Dije.  ¡Qué pedo! Mátenme. Todavía no sé de eso, ojalá nunca lo sepa.

La cosa es y está muy clara que el aliento es la voz, y la voz es lo último que olvido, y lo que más me duele. Pff  qué loco.
Si pudiera olvidarme de un par de voces, viviría más tranquila, y más aburrida, más asustada, pero menos triste.
Escucho voces, siempre, todo el tiempo, que dicen cosas raras. a veces dicen cosas que yo creo que no existen pero que significan cosas, cosas que aún no sé muy bien pero... ¿Cuándo sabes?
Nectieles, nectieles, punchis punchis, globos aerostáticos,  "Ya llegará quien te lleve a viajar en globo, mi Nicte".
¿Qué sentido tiene, verdad? Ninguno, nada, todo, únicamente.

Sólo sé y me repito angustiosa, que la voz es el aliento del alma y los ojos la entrada pero la boca es la impresora. Como la tuya wey, tu impresora que saca fotos tan padres. De tu bebé... con otra.


Orales Nicte, ya volviste a escribir.

21 marzo, 2013

Ironías y solsticios de primavera

El amor es, por sí solo, lo que no es.
quien es, hiere
quien no es, abandona
quien ama es libre
y la libertad no sujeta, no abandona, no secreta.

Por tanto no te quiero, no te siento y no te amo.

17 abril, 2012

La Luna no es la misma en el desierto.

Después de algunas noches, el desierto encontró su oasis.  Nunca estuvo tan seguro de germinar, fue el baile inclaustro del día con la noche. Y sin embargo, aprisionó sus gotas y las bebió para hidratar la piel tersa de su corazón.
Nunca fue tan grande, la lluvia se evaporó despacito como rocío hambriento por volar.
Y se despegó. Y nunca jamás lo vio.
El día y la noche agotaron sus posibilidades, la Luna se interpuso a que brillara el Sol.
En el intermedio del espectáculo, el eclipse formuló el rayo de luz que develó el camino.

Y entonces, habría sido muy tarde.
El Sol brilló con su luz, envolvió la Luna
y el eclipse se repitió cada noche buena.

Ya estaba vacío.